2023. Reflexiones

Chin chin, lo mejor para nuestro nuevo año. Aunque sabes que no creo mucho en estas cosas, si alguien me preguntara qué le pido a 2023, pensaría que no es a 2023, más bien qué le pido a la vida. Para mí es otro día, una buena excusa para hacer lo que te mantiene vivo y estar más con los pies en la tierra que nunca. En estos días aquí en el sur me siento como si tuviera 8 años de nuevo y fuera esa niña feliz con su helado favorito o estrenando unos zapatos nuevos. Pido más de todo eso. Me he despertado con la emoción desde que llegué. La clase de emoción que experimentas cuando estás lejos, por fin te relajas, huyes del estres, la rutina y la gente que te quiere te abraza – te abraza de verdad. El calor amigo.

Hoy es el día en que nos desean un feliz año, lleno de suerte, salud, amor, y momentos felices. Yo me quedo con que todo eso hay que salir a buscarlo. Por mi parte, seguiré aprendiendo, creciendo, teniendo buenos (y malos días, por qué no) – y reaprendiendo de cada puesta de sol. Brindo por ser más fuertes y más humanos. Más «de verdad» como yo lo llamo.

A este año le pido seguir bien -tranquila- y en paz, pido seguir viviendo de manera apasionada, pido más risas y más de esa niña de 8 años que vive dentro de mí.

Por seguir emocionándome con un atardecer y por seguir viviendo aventuras hasta ahora desconocidas, sea en la otra punta del mundo o desde el salón de mi casa.

L.

Deja un comentario