
Querida Barcelona, ¿cómo vas, qué tal lo llevas? hace tiempo que no te escucho ni te siento cerca. Las calles no parecen las mismas, no se oye bullicio, ¿qué fue de tu gente? los restaurantes abarrotados, las terrazas al sol, todo es tan diferente ahora que me cuesta reconocerte. Se que piensas volver pero has dejado un enorme vacío y empiezo a extrañarte. Me pregunto que será de ti, ¿serás también consciente de la soledad?
Yo estoy bien. La verdad, echo de menos esas voces amigas del barrio y conversar, supongo que como todos en estos días. En casa no puedo quejarme, creo que seguir con mi rutina de trabajo me ayuda bastante. Estoy aprovechando para cocinar cosas ricas y le dedico mucho tiempo a la música. Por fin voy a empezar Qué vas a hacer el resto de tu vida, siempre admiré mucho a Laura Ferrero. La verdad es que agradezco este momento de parón, poder escucharme y pasar tiempo conmigo. La meditación me está ayudando y sigo soñando más de lo que debería. Una amiga me contó que había hecho una lista de las cosas que haría cuando el estado de alarma se normalice, la verdad es que lo primero que haré será subirme a un tren para abrazar a mi madre. Cada día que pasa el calor humano se hace más necesario, ¿no te pasa?
Cuéntame tu. Pronto el mar, atardeceres y besos. Muchos besos.
Siempre tuya.
L.