
Conformarse no es más que una palabra inventada por algún sabe lo todo que un día se creyó mejor. Un mal uso que viene arrastrándose del bendito término “conformar” que viene de conformar el carácter propio. El carácter y el talento se hacen y se ganan con el esfuerzo, que ya te lo tengo dicho. Aquel que demuestras a tu jefe en el trabajo y a tu novia al llegar a casa. De ese por el que sentirte orgulloso al salir a la calle, por el que te reconocen y por el que te quieren. No intentes cambiar el cariño de la gente que te rodea porque siempre será la mejor medicina, el remedio contra la aclamada soledad y la rutina que conforman tu agenda del día. Para mal o para bien. Piénsalo, al final solo hay siete días de la semana contando el día del Señor, un montón de laborables y unos pocos festivos para salir a divertirse. Y la cuenta vuelve a empezar con un número en el calendario y el reloj que sigue marcando las horas así que ya estás tardando que el tiempo aprieta. No esperes. No malgastes tu tiempo ahí sentado hasta que alguien mejor que tú venga a darte una palmadita en el hombro. Corre anda que todavía eres joven, ya es tiempo de recupera esa lista que un día escribiste, ve a buscar aquello que te desvele por las noches y aplícate a valorar lo que tienes.
L.